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jueves, 11 de agosto de 2011

COMPRENSIÓN


El segundo hábito dentro del ámbito de la INTERDEPENDENCIA,
es COMPRENDA PARA SER COMPRENDIDO.
            Cuando escucho a mis coachees (consultantes) decir: “Mi marido no me comprende”, “No puedo hablar con mi hijo porque no me comprende”, “Mi jefe es un tirano y por más que le doy buenas razones para algún pedido especial, no me comprende”, la pregunta que me surge es:
            “¿Y vos lo comprendés?”
            La mayoría se queda callado, otros dicen “No sé, creo que sí” y otros se sorprenden porque nunca se lo han preguntado.
            Vamos por la vida pretendiendo que los demás nos comprendan pero no nos detenemos a pensar cuál es NUESTRA capacidad de comprensión.
            Cuando una comunicación “hace ruido” o se interrumpe, es rápido y fácil pensar que el otro no hace algo que nosotros queremos que haga, pero no lo es tanto, reflexionar acerca de nuestra propia conducta en la misma situación.
           
En tu relación con cualquier persona, pierdes mucho si no te tomas el tiempo necesario para comprenderla. Rob Goldston

Comprender es difícil. Una vez que se comprende, la acción es fácil. Sun Yat-Sen
           
Todo lo que no se comprende, envenena. Eugenio D’Ors
            La comprensión es nuestra capacidad de entender y para entender es necesario ESCUCHAR. No simplemente, oír, sino, ESCUCHAR. Escuchar con el cuerpo, escuchar con la mente, escuchar con el alma, escuchar con la atención en lo que nos están diciendo y no en lo que nosotros vamos a responder.
            Cada actitud que buscamos en los demás, se logra únicamente, mostrándola nosotros primero. Es un ida y vuelta, donde el “ida” nos corresponde si somos los interesados en el “vuelta”.
En la vida no hay cosas que temer. Sólo hay cosas que comprender. Marie Curie

Lo que más nos irrita de los demás es aquello que puede conducirnos a un mejor entendimiento de nosotros mismos. Carl Jung

            ¿Cuándo no te sentís comprendido, pensás primero si vos comprendés?
            ¿Te escuchás a menudo diciendo “No me comprenden”?
            ¿Valorás las falencias del otro cuando no logra darse a entender?
            ¿Te ocupás de prestar más atención a lo que dice?
            ¿Cómo es tu forma de escuchar?
            ¿Te tomás el tiempo de ser proactivo para elegir tu respuesta cuando no comprendés algo?
            El proceso de que nos comprendan es idéntico a aquel que funciona cuando queremos lograr un cambio de los demás. Cambiamos nosotros, y el otro cambia.
            ¿Por qué?
            Simplemente, porque nuestro cambio coloca al otro en una posición diferente que le hace “parar y ponerse a pensar”.
            ¿Cómo te parece que sería el feedback (lo que el otro te devuelve a lo que vos hacés mostrándote cómo ha impactado en él) de comprensión, y el ida y vuelta en una comunicación que vos abordarás con el siguiente pensamiento?

No sé si tenés razón, pero te comprendo. André Maurois
            Intentá comprender y vas a comprobar cuánto más sos comprendido.
            Para eso, ESCUCHÁ.
            Hablamos mucho más de lo que escuchamos y no nos acordamos que por alguna sabia razón, tenemos una boca y dos oídos.
            Creemos escuchar pero a lo mejor, nos está pasando algo así:

“Un señor muy preocupado llama a un amigo médico por teléfono, y le dice que su esposa está cada vez más sorda.
El médico lo tranquiliza contestándole que no debe ser para tanto.
Entonces el Sr. grita: “¡María, María!”. Y le dice a su amigo en el teléfono: “¿Ves? no escucha, NO ESCUCHA.”
“A ver”, dice el médico: “¿vos, donde estás?”
“En el living”, contesta nuestro personaje, “y mi mujer en la cocina.”
“Bien”, dice el médico. “Andá con el inalámbrico caminando hacia la cocina y a medida que te vas acercando seguí llamándola, así podemos medir su sordera.
El Sr. empieza a caminar y cada diez pasos, grita: “María!!! María!!!” Y le dice al médico: “¿Ves, NO ESCUCHA, NO ESCUCHA!”
Así. llega a la cocina y se para justo detrás de la señora que está cocinando, y le grita en el oído: “¡María!!!” Maríaaaaaaaaaaaaaa!!!”
Entonces, la mujer se da vuelta y le dice: “¿Qué querés? Hace una hora que te estoy preguntando qué querés y no me escuchas.”


            Por el placer de compartir. Rita

           
           






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